miércoles, 3 de junio de 2015

La democracia

Se acercan elecciones para elegir diputados, gobernadores, jefes municipales y jefes delegacionales en mi país (México). Será el domingo 7 de junio. Hace un momento en el periódico leía los resultados de encuestas recientes. En casi todos los rubros el Partido Revolucionario Institucional (PRI) lleva la delantera. Quiero hacer una breve reflexión sobre esta situación.

Iniciaré con la siguiente frase de Borges que seguramente ya han leído antes: "Descreo de la democracia, ese curioso abuso de la estadística". Y es que qué otra cosa es la democracia actual sino un juego de opiniones que se manifiestan mediante votos. En mi país, por ejemplo, actualmente tenemos por presidente a Enrique Peña Nieto, quien quedó electo sin haber sido mayoría. Llegó a la presidencia sólo con 38% de votos a favor, lo que quiere decir que la mayoría no quería que él fuera el presidente de México. Y, sin embargo, allí está. Es este juego de opiniones el que permite que uno piense que piensa, pero que en realidad no piensan nada. Sólo repiten y dogmatizan todo lo que llega a su mente, pero no lo someten a juicio, a crítica, a reflexión. Y es que tenemos que entender que no todo lo que se nos ocurre es verdadero y correcto. ¿O usted considera que el siguiente es un pensamiento correcto y verdadero: "Los adolescentes son alcohólicos"? Verdad que no. Sin embargo, es una idea, como tantas otras, que surgen de nuestra mente y que debemos someter a análisis para determinar su validez. Y es que la democracia nos ha vendido la idea de que es válido opinar y que todos tenemos la razón y que la verdad está sujeta al criterio de la mayoría. Pero esto es absolutamente falso. ¿O porque la mayoría opine que el Sol debería enfriar en lugar de calentar, el Sol dejará de calentar y comenzará a enfriar? ¡Claro que no! Porque la verdad es algo que el hombre descubre mediante su raciocinio, no es algo que el hombre determine ni dictamine. ¿Es mi opinión sobre Enrique Peña Nieto verdadero y correcta? Probablemente no. Lo importante no es tener toda la verdad en acto, al instante, sino estar abierto a la verdad, a seguir aprendiendo, a corregir y enmendar los errores. Cualquier otra postura sólo conduce al error.

Considero por lo que expuse brevemente que la democracia es más una condena que una bendición. De alguna manera conduce al individualismo y egoísmo que hoy padecemos. El 7 de junio habrá elecciones en México y por si fuera poco, debemos escoger entre diez partidos políticos cuyas propuestas no buscan el verdadero bien común, sino sólo los votos para que logren el registro y así ingresar dinero del erario público a sus bolsillos. Para quien quiera conocer las propuestas de cada uno de los partidos aquí les dejo la liga para consultar las plataformas electorales. Cabe mencionar que de los diez partidos políticos sólo dos realizaron conscienzudamente sus plataformas: Movimiento ciudadano y el Partido Humanista. ¿A qué me refiero? A que sólo en ellos encuentro propuestas a los verdaderos problemas de México, con un esquema de solución y una noción viable de la política. He de confesar que no creo en la honestidad política y que soy apartidista, si bien no apolítico. Es imposible ser apolítico, pues todo hombre, como ya lo anunció Aristóteles, es un "zoon politikón", un animal político. Ser hombre es, necesariamente, ser ciudadano y eso nos convierte en seres políticos al instante.

Sólo el diálogo razonado, exento de falacias, permitirá la construcción del bien común y de una sociedad sana. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario